En este libro Eduard Punset, un divulgador científico catalán, hace un recorrido por los principales hechos históricos que fueron explicando cómo surgió la vida y cómo empezó la vida humana. De como avanzamos de una explicación bíblica a una explicación científica acerca del origen de la Tierra y los planetas.
El mismo Punset comenta en su blog:
Descubriendo por qué somos como somos constatamos que, muy probablemente, los graznidos fueran la primera muestra de comunicación verbal; que a ellos sucediera la música; a ésta, el lenguaje, que o bien era casi innato o bien crecía como un órgano del cuerpo. La culminación de este proceso fue la escritura que, desde hace unos 4.000 años, introdujo el compromiso, la señal indeleble de una voluntad que permitió modular la convivencia social. Pero el análisis del origen del lenguaje ha permitido matizar que no siempre sirvió para entenderse, sino para confundirse y que su impacto es menor que el lenguaje corporal.
Descubrir por qué somos como somos ha sido la primera pista para intentar ser de otra manera. Para no desaprovechar de manera tan grosera como en el pasado nuestras posibilidades de cambiar. Tal vez sabiendo por qué tomamos determinadas decisiones –no lo sabíamos hasta hace muy poco– acabaremos tomando otras.

Nueva York es la ciudad más poblada de Estados Unidos. Es uno de los íconos de la nación norteamericana. Su influencia mundial, tanto cultural como económica, hace que se la considere como una ciudad global. La zona donde está ahora Nueva York fue descubierta por los europeos en 1524, pero fue hasta 1664 que los ingleses conquistaron la ciudad y la bautizaron con su nombre actual, en honor al duque de York y Albani.
Hoy nos encontramos con personas que obran y sienten como si fueran autómatas; que no experimentan nunca nada que sea verdaderamente suyo; que se sienten a sí mismas tal como creen que se las considera; cuya sonrisa artificial ha reemplazado a la verdadera risa; cuya charla insignificante ha sustituido al lenguaje comunicativo; cuya sorda desesperanza ha tomado el lugar del dolor auténtico. De esas personas pueden afirmarse dos cosas. Una es que padecen un defecto de espontaneidad e individualidad que puede considerarse incurable. Al mismo tiempo, puede decirse que no difieren en esencia de millones de otras personas que están en la misma situación.
El consumo ostensible es el derroche en bienes y servicios adquiridos, principalmente con el propósito de mostrar un cierto nivel de ingresos o riqueza. En la mente de un consumidor ostentoso, sirve como un medio para alcanzar o mantener un estatus social. Este fue un concepto ideado por Thortein Veblen, un sociólogo norteamericano de origen noruego, que habló de él en su libro Teoría de la clase ociosa (1899).
En enero de este año salió a circulación la Revista Orsai, de Hernán Casciari y su amigo Chiri Basilis. El carisma de Casciari, que durante años ha atraído masas a sus blogs, junto a una escrupulosa selección de contenidos y un gran staff, hicieron posible que se vendieran 10.000 ejemplares antes de que saliera la revista a circulación.
La tía Julia y el escribidor, publicada en 1977, es una novela semi-autobiográfica del escritor peruano Mario Vargas Llosa. De Vargas Llosa yo había leído hace tiempo la novela corta “Los cachorros” y me fascinó su forma novedosa y la historia. Sin embargo no le había dado oportunidad a otro libro de don Mario, y cuando ganó el premio Nobel, pues me puse a buscar libros y escogí a este peculiar libro. Me gustó.
¿Sabe usted la edad de la Tierra? ¿Cuántos habitantes tiene? ¿Cuándo dicen los científicos que se apagará el sol? ¿Cómo funciona un motor de carro? ¿Por qué el cielo es azul?

